martes, 9 de febrero de 2016

Arinacota: Entre el Mar y la Cordillera

Es una región que goza de las bondades de una tierra fértil de paradisíacas playas y místicos pueblos cordilleranos: Arica  y Parinacota.

Si hay un lugar que debe visitar antes de iniciar un periplo veraniego es la entrada norte del país, la puerta norte de Chile, la ciudad que no sabe de lluvias, temporales o fríos que calan los huesos: Arica.

Es una postal obligada sacarse una foto teniendo como telón el imponente Morro de Arica; ese peñón que ha sido testigo de cuantos acontecimientos, donde destacan campeonatos de surf, carnavales, conciertos y los tradicionales desfiles. Un lugar que ha llorado cuantos suicidios, pero a la vez es la invitación abierta a conocer la región.














Arica, un paraíso natural que aún no es intervenido completamente por los cimientos de las grandes ciudades - que para algunos es un abandono- pero que hoy, increíblemente es uno de las ciudades más visitadas, tanto por sus cálidas aguas, como su bendita geografía.

Créanme que el ser el "patito feo" de Chile nos hace más atractivo y explorable y, es que las Cuevas de Anzota, los Valles de Azapa y Lluta, su interminable costanera y sus tradiciones arraigadas en la multi- culturalidad de su gente es lo que hace Arica una tierra con un tesoro sin valor económico.

Pero Arica no sería Arica sin Parinacota, una tierra única que se defiende por sí sola. Extensa y seductora; imponente y mágica; perspicaz y acogedora, un verdadero paraíso con curvas vírgenes.

Pueblos ancestrales, costumbres únicas, carreteras que te trasladarían al mismísimo siglo XIX y una complicidad entre las personas, flora y fauna, esa es Parinacota.

Desde la costa hacia la cordillera, desde los valles al panorama más desértico, todo reunido en un mismo lugar, sin la necesidad de reservar, pagar o sacar número, es un verdadero privilegio poder trasladarse de un punto a otro en menos de 3 horas.














Eso es Arica y Parinacota, donde la tecnología observa desde el otro lado del camino como el norte cada vez cuenta con más tribuna y público que se deleita con sus parajes y bondades propias de un caribe nortino.

Es Arinacota, la mezcla perfecta entre el Mar y la Cordillera, entre los atardeceres costeros y las noches estrelladas de las montañas, entre la Llareta (o Yareta) y los Olivos, entre la gastronomía aymara y los mariscos.

Es la región que marca la diferencia entre las otras 14 es ARICA Y PARINACOTA

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